Publicado por Oscar Sjöberg el · 4 min de lectura
La arena de carreteras del invierno, pulverizada por el tráfico, es la principal causa de los peligrosos picos de PM10 en Stockholm cada primavera. Las redes de monitorización en tiempo real pueden ayudar a las ciudades a actuar antes de que las condiciones se vuelvan insalubres.
La primavera ha vuelto a Stockholm — y con ella un problema familiar de calidad del aire. Cuando las temperaturas suben por encima de cero y las carreteras se secan tras el invierno, la arena esparcida para prevenir las condiciones de hielo es pulverizada por el tráfico en finas partículas de polvo. Estas partículas se acumulan en el aire de las calles concurridas, alcanzando niveles que suponen riesgos reales para la salud, especialmente para personas con asma, enfermedades cardíacas u otros problemas respiratorios.
Un reciente reportaje de Aftonbladet puso el foco en este patrón anual, confirmando lo que los investigadores de calidad del aire han documentado durante años: la arena de carreteras, no el humo de las fábricas ni los gases diésel, es el principal factor de los peores episodios de contaminación de Stockholm a finales del invierno y principios de la primavera.

Las cifras hablan por sí solas
Según los datos de SLB-analys de 2024, las directrices de salud de la OMS para PM10 se superaron en todas las estaciones de monitorización a nivel de calle de Stockholm — aunque el límite legal de la UE, menos estricto, se cumplió técnicamente. El objetivo ambiental nacional de "Aire Limpio" también se incumplió. Y con la nueva directiva de calidad del aire de la UE (2024/2881), se deben alcanzar límites más estrictos de PM10 para el 1 de enero de 2030.


